Desde que probé el primer vino brisado, hace unos tres años, confieso que gustó muchísimo. Siempre me han gustado mucho el vino tinto y el blanco también, pero la sensación de estar bebiendo un vino que te recuerda al negro y es blanco fue primero de sorpresa y gastado de placer. Y no es que sea como beber un vino tinto, el vino brisado tiene un paladar singular, diferente tanto al negro como al blanco. Son vinos dotados de una complejidad sorprendente, con tanicidad y a un valor gastronómico enorme.

Parecen vinos nuevos, pero realmente, este tipo de vinos siempre se han hecho en nuestra tierra, los hacían nuestros abuelos y es que, básicamente, se hacen dejando las pieles y semillas dentro del vino durante su fermentación. Para aclarar, para la elaboración del vino blanco se extrae el mosto y se fermenta. En el caso de los brisados, se vinifica como los tintos, mientras el mosto fermenta se macera junto con las pieles, y semillas, y esto es el que le da esa complejidad, le añade los taninos y le da el color entre ámbar y naranja, de aquí el nombre en inglés, orange wine.

No os esperéis nunca un blanco, no es un blanco al cual está acostumbrado nuestro paladar. No es un tinto, pero tiene algo de él, y del blanco también. Tiene carácter propio, es genuino y maravilloso. Estoy convencido que a los amantes del vino os encantarán. Cada uno tiene su personalidad, ha podido estar más o menos tiempo en la crianza, se ha podido hacer en barro o madera o bien la maceración se ha producido con las pieles, los hollejos la pulpa y las semillas y también durante un tiempo determinado, que puede ir de días a meses. Matices y maneras de hacer que los hacen singulares.

Unos de los que más me han gustado. Todos de pequeñas producciones de la Marina Alta:

Nimi Tossal 2015. Joan de la Casa. Vino brisado 100% Moscatel, fermentado y criado en barrica de roble americano durante 12 meses. Color ámbar. Aromas complejos donde destacamos la miel, la piel de naranja y la mantequilla. Denso y con buena persistencia.

 

– Nimi 2015. Joan de la Casa. Vino brisado 100% Moscatel. Color dorado, limpio y brillante. Muy complementado en la nariz, con aromas de lichi, miel y almizcle. Buen equilibrio en la boca, con una salinidad ligera al final.

 

– Pureza 2017. Pepe Mendoza Casa Agrícola. 100% Moscatel ligeramente brisadp. De color

amarillo dorado intenso. Fresco y glicérico, con aromas de frutas blancas y pieles de naranja

confitada. Sabroso.

– Els Marges blanc brisat. Manu Guardiola viticultor. Monovarietal de Moscatel con el

7% de Merseguera. Color amarillo dorado. Aromas varietales intensos, compartiendo

protagonismo con otros más florales (flor blanca). Persistente.

 

-Vi blanc Vinyes Velles 2018. Eladi M. Fullana. Vino orgánico macerado y fermentado en tonel de roble. De color dorado intenso.
Muy ligero con aromas y sabores varietales. Persistente en boca.

 

Ni mejores, ni peores, diferentes, genuinos. Hay quien no los entiende, no es mi caso, me gustan.

Si tenéis ocasión de probarlos al restaurante, no lo dudáis. En la variedad está el gusto.

 

Nimi Tossal y Nimi, Joan de la Casa
Partida de Benimarraig 27 a, N-332 Benissa-Calp, Benissa. Tel.- 670 20 93 71

Pureza 2017, Pepe Mendoza Casa Agrícola
Finca Abargues, Lliber. Tel.- 688 34 47 67

Els Marges blanc brisat, Manu Guardiola.
Carrer Església, 3, 03727 Xaló. Tel.- 650 710 770

Vi blanc Vinyes Velles 2018. Eladi M. Fullana.
Xaló. Tel.- 654 48 56 44