Fotos: Adolf Boluda

     Enric Miró y Maria Navarro tienen un pequeño restaurante en Benirrama, el primer pueblo de la Vall de Gallinera, el valle es uno de esos pocos sitios que todavía quedan en los que se vive sin prisa, no es que la vida transcurra sin ritmo o lentamente, es sencillamente que no se vive con el estrés rutinario de las ciudades.
El restaurante se encuentra al final del pueblo, en el edificio que fue la escuela a la que el despoblamiento rural abandonó a su suerte, a partir de ahí empieza el campo y el monte. Justo allí empieza una senda que lleva al Castell de Benirrama, atalaya que vigilaba la entrada del valle en época musulmana.
Antes de escoger vivir de una manera más acorde con su manera de sentir, Enric y Maria estuvieron al frente de un negocio propio de hostelería en València. Enric después de la experiencia acumulada en cocinas como las de Seu Xerea en valencia, casa Leopoldo en Barcelona entre otros, hoy sirve un menú singular, inteligente, equilibrado y lo que es fundamental en toda comida, muy sabroso.
El vivir sin prisa, pero sin pausa, es una sensación de tranquilidad en la uno deja de estar en guardia, para relajarse y tener el tiempo necesario para sentir las emociones que la vida nos brinda en determinados momentos. El comedor del restaurante refleja esta sensación, pocas mesas y muy separadas, cuadros de Maria en las paredes, en una de las paredes una estantería con vinos, de los que puedes elegir para comer o para llevar a un precio menor.
Todo esto se puede reproducir en cualquier punto de nuestros atractivos pueblos de interior, pero lo que es más difícil de replicar es la oferta gastronómica. Como he dicho antes es una de esas propuestas que te hacen realmente disfrutar, la experiencia me hizo feliz. Vamos a ello.

Pan, tomate y aceite ecológico de la vall de Gallinera,, 4 amics, un «oli del territori» un acertado coupage de olivas verdes.

Ensaladilla de apio, pepino y bonito embotado en casa. El punto del bonito ligeramente curado y equilibrado de sal, el juego de las texturas con el crujiente del kale frito y el pepino, una maravilla.

 

Selección de pescados curados en casa: dentón, pulpo a la llama, bonito y «letxola». El dentón curado al punto con maestría y flambeado, simplemente brutal. El pulpo hervido y a la llama está en la misma linea magistral. El bonito asemeja una gominola, excelente. Y, por último, la «letxola», en la misma línea. Un plato que emociona.

Quisquillas hervidas un momento. Simple y excelente.

Pepito de titaina con tapenade de tinta de calamar. La explosión en la boca de todos estos ingredientes no se bien como describirla, es como aquel primer bocado de un «pastisset de tomaca i pebrera» de un horno tradicional, pero subido a la máxima potencia. Al morder crujiente por fuera, cremoso por dentro, crujiente de piñones y el pimiento rojo con un dulzor casi de caramelo. Una sensación que sorprendió. Un plato excelso.

 

«Sorell», jurel curado en casa, escabechado a la naranja al momento, con un bisque de mejillones. El marinado del pescado es perfecto, aunque el bisque le roba demasiado protagonismo. Con todo y en conjunto muy bueno, aunque mejorable.

restaurante Miró

San Pedro con pil-pil de hierbas aromáticas. Tallarines de espárragos blancos, trufa y cremoso de piparras. Sorprendente y deliciosa la combinación de texturas y sabores de los tallarines con la salsa de menta.

Vinos blancos nos acompañaron amablemente. Primero tomamos una copa, algunos vinos se sirven por copas, de Uvas Cabrera, un buen moscatel seco, fresco y sedoso.

 

Seguimos con un gran vino natural del Alt Penedés, Els Vinyerons Lluerna blanc de xarel·lo. Singular, con algo de madera, redondo y con volumen.

Restaurant Miró Dénia

Bastela de cabrito lecahal de la Marinacon especias y aromáticas, miel de naranja y emulsión de queso casero. Un plato del Magreb de excepcional ejecución.

Un mar y montaña con cochinillo hecho a baja temperatura 24 horas y cigalas frescas de la lonja de Gandia sobre curri de cerezas. La piel crujiente de la carne y el punto de cocción de la cigala son excepcionales,  ligados sorprendentemente por la lima confitada y el picante pasajero de la salsa de cereza

Una copa de Gago, un tinto elegante de Toro, maridó los dos últimos platos.

Ligero brioch con crema suave de pistacho

 

La tarta de queso combina elegantemente el sabor dulce y el ácido. Tal vez sea una de las mejores que he probado.

El comedor con pocas mesas y bien atendidas por Daniel Harkin Hietanen

Maria, Enric y Daniel

Selección de vinos para beber en el local o para llevar a casa.

Al salir del restaurante, un sentimiento de alegría y una sensación de haber disfrutado plenamente me invadía el cuerpo. Al escribir la crónica y recordar, con las excelentes fotos de Adolf, aquellos platos, tal vez el recuerdo pudiera superar la realidad. Saldremos de dudas la próxima vez.

 

RESTAURANT MIRÓ
Carrer Major, 53
Benirrama, Vall de Gallinera.

Tel: 609 66 51 13