Fui a probar unos aceites y tuve la suerte de descubrir un lugar maravilloso, un buen vino y un restaurante que hace unos platos tradicionales geniales.
No había estado nunca en Agres, bien cierto es que en el breve espacio de tiempo que estuve no puedo decir que conozca el pueblo, ni la zona, pero lo poco que vi me gustó mucho. Entre la Serra de Mariola y la Serra de Agullent se forma como una subcomarca que se denomina la Valleta, que incluye los pueblos de Agres y Alfafara, a los que por naturaleza se añade Bocairent, aunque unos están en el norte de Alicante y el otro en el Sur de València, los tres pegados a la frontera provincial, una frontera que más que separar, une. Estamos en el interior del territorio de Diània. Un nombre cariñoso, la Valleta, que le hace justicia por las pequeñas dimensiones, de gran belleza. Es un valle encantador.
Fui a conocer dos aceites que se hacen allí, uno en Agres y el otro en Alfafara. El de Alfafara es un aceite 100% alfafarenca, hecho de olivas verdes y el de Agres es de rojal, uno de olivas verdes y otro un coupage de verdes y maduras. Otro día os hablaré de los aceites, porque merecen un capítulo aparte, cada uno tiene una buena historia detrás, tanto la de Javier Arenas que hace el rojal la Masía del Coco, como la de Ramón Terol de Alfaoliva.

Si no habéis visto nunca el aceite saliendo de una almazara, os sorprenderá. Sobre todo si es de olivas verdes, el olor cuando entras es maravillosa, a oliva pura. El color es entre verde y amarillo, y es espeso. Zumo de oliva acabado de hacer, con toda la higiene que requiere hacer un aceite bueno, que es mucha. Probarlo en ese momento es fantástico. Os recomiendo que compráis, si os gusta verde o maduro, podéis elegir, pero siempre de olivas sanas, tanto si son verdes o maduras.

Comer al restaurant Serra de Mariola en Agres

Luka es un gran vino de cabernet de la bodega Mas el Altet, una masía ubicada entre Agres y Alfafara. Con 42 meses barrica de roble francés es un vino potente, con gran cuerpo y un aroma persistente, muy equilibrado. Un vino de autor muy acertado.

Cuando pruebas un aceite de estos ya no quieres otra cosa. Los aceites prémium han venido para quedarse. Saludables a más no poder, numerosos estudios avalan que el virgen extra de oliva tiene propiedades no solo preventivas sino también curativas.

La pericana es un plato realmente delicioso que se elabora con pimiento de rastre, bacalao o capellà, ajos, pan tostado y tomates secos (en algunos casos). Plato ligero y muy sabroso.

Mira que me gusta comprobar como la gastronomía se esparce por los territorios y traspasa fronteras de una manera natural. La pericana, un plato tradicional de las comarcas centrales valencianas de interior, algunos escritores la catalogan como cocina alicantina pero incluyen pueblos de Albaida y la Costera. Resulta cómico ver cómo la gente, tan ortodoxa con las fronteras administrativas, quiere hacer la cuadratura del círculo encasillando platos en Alicante o Valencia, lo tienen difícil. La pericana se puede encontrar en la cocina de las casas de pueblos de las dos provincias, aunque tiene más peso, indudablemente en Alicante.

 Víctor Antolí, de trato muy atento y agradable, es uno de los tres hermanos que actualmente llevan el restaurante, junto con Juan Carlos y Marc son la tercera generación familiar. A la izquierda y un poco desenfocado, Javier Arenas, cirujano vascular y autor del aceite Masía del Coco.

Dacsa fregida, (Maíz frito). Un sabor inesperado, desconocido para mí, tiene un sabor dulce y fresco muy agradable.

Los gazpachos es otro de los platos que no entienden de fronteras, compartido por la Mancha y casi todo el interior valenciano.

Los últimos tomates contribuyeron a una comida de lo más saludable, que es lo que buscábamos.

Olleta de músic. Reconfortante, sabrosa, los guisos de este tipo me recuerdan cuando los pruebo que están emparentados con el arroz caldoso y tanto la olleta de músic como la de blat picat son versiones geográficas de una manera de guisar muy valenciana, en el caso de la de músic solo se hace con judías, ni arroz, ni trigo. “Siempre se han usado alubias de Villena, más pequeñas y que cuestan más de cocer, pero hoy difíciles de encontrar” nos comentaba Víctor.
Es un plato memorable.

Nueces con miel. Nueces ecológicas de la Valleta y miel de la Serra de Mariola, fue una de los postres más naturales que estaban a la carta. Buenísimo.

Pastissets, mantecados, carquinyols o rosegons y pastissets del vent, que no los había probado nunca y son muy delicados, se llaman del viento porque no se cuecen, se secan al viento, son de boniato y almendra.

RESTAURANT PENSIÓN SERRA DE MARIOLA
Calle Sant Antoni, 4, Agres.
Tel.- 965 51 00 17