Aquí en esta casa no vas a encontrar las últimas innovaciones en cocina, no se pretende entrar en ese mundo de fantasía en el que se tiene que arriesgar demasiado para ganar en filigranas y perder en autenticidad. Una cocina franca con producto nada disfrazado y platos de una ejecución perfecta.
La carta no es demasiado larga, pero es cumplida y se redondea con las recomendaciones del día, pescado fresco del Grau y otras sugerencias, depende de días. La carta de vinos es extensa, presentada en una tablet muy bien organizada y cómoda, en la que hay vinos de muchas de DO’s españolas, también sin DO, vinos internacionales, con caldos muy interesantes. Una carta con criterio. Encontré a faltar más vinos valencianos, sobre todo de la Marina Alta, que está aquí al lado y que tiene mucho que dar a conocer.
Empezamos con una cerveza artesana hecha en Gandia, la Terrànea, suave con carácter, de alta fermentación, sin filtrar ni pasteurizar. Es un gusto encontrar cervezas de nivel y no tener que caer en estas estándares industriales, no puedo con ellas.
Allioli y tomate con aceite, un Cinc Oliveres, de blanqueta, villalonga  y grossal o beniaia
Los platos:
Empezamos con espencat con atún rojo mediterráneo en semisalazón. El espencat hecho a la brasa lleva impregnado el aroma a humo a brasas que complace ampliamente. El atún, un productazo, bien trabajado, marinado en su perfecto punto de sal, es decir, que la sal no se note, estar está, pero no se nota.
El arroz negro, mar y montaña, de secreto ibérico y sepia. Perfecta cocción de la gramínea, senceret, con una intensidad moderada en el sabor, aunque el equilibrio se balanceara más del lado del mar que el de la montaña, es un plato para disfrutar.

Foto: Adolf Boluda

Foto Adolf Boluda

Foto: Adolf Boluda

Foto: Adolf Boluda

Foto: Adolf Boluda

Foto: Adolf Boluda

Foto: Adolf Boluda

Foto: Adolf Boluda

Para beber elegimos un vino muy particular, de lo más singular, Nimi Tossal 2015, que se hace en tierras valencianas, de los llamados ambar o naranja (orange wines), seco de moscatell. Lo hace en Benissa Joan de la Casa, un pequeño productor que transmite su amor por la ecología a estos caldos macerados en sus pieles y con una crianza de 12 meses en barrica de roble. Un vino con un caràcter único, se asemeja a un buen tinto. Empezamos maridándolo con el espencat, un juego más que perfecto por el ahumado de las verduras, con el atún, con la vieira, con el arroz, con todo genial. Dejamos un sorbo para después del café. Agradecido, un vino muy agradecido. Rompe tópicos.

No tomamos postre.
Buen café.
La cuenta nos salió por 81€ dos personas

TELERO
Carrer Sant Ponç, 7 | Gandia 

Teléfono: 962 867 318