Hola bon dia, està Jaume?

No se’n ha anat a la caseta, allà a les 12 vindrà

Es que volia reservar una taula, cride després?

No, jo te la reserve. Encara no han vingut els cambrers, però això ho sé fer jo, jajaja

Jajaja, molt bé, serem quatre, sobre les 14,30

Nom?

Alfred Martínez

Ja està, ja li ho dic jo a Jaume.

Perfecte, gràcies

Adeu

Adeu

Esta señora, que me atendió al teléfono, es la madre de Jaume, el gerente del negocio familiar, tiene 88 años de edad, se la notaba alegre y contenta, de carácter afable. Lo que no se puede esperar uno es que esta señora, primero que atienda el teléfono y después que sea ella la que, después de los años, continúa en cocina haciendo arroces y demás. Cuanto menos es entrañable. Muy enternecedor.

La familia al completo lleva el negocio, con la matriarca a la cabeza, no solo llevan el restaurante, también un pequeño hotel de 2 estrellas. Quizá esta marisquería sea una de las más, si no la más excepcional en la relación calidad precio en cuanto a mariscos frescos se refiere. Allí todo es clásico, la decoración, el servicio, las presentaciones, pero sobre todo donde se aprecia más este clasicismo es en la manera en la que se compran y que se cocinan los productos. Jaume compra la gamba, desde hace decenios, en la lonja de Dénia y su familia la cocina como siempre en su punto perfecto. Producto de siempre,  de primera calidad, cocinado como siempre.

El establecimiento es un clásico, allí se comen los mejores frutos del mar, el plato o producto rey es la gamba de Dénia, de tamaño enorme, al menos las que nos sirvieron. La carta está llena de pescados mediterráneos de calidad, sargo, dentón, lecha, salmonetes… pero optamos por unas gambas de Dénia frescas hervidas y a la plancha y un calamar de playa.

Gloria bendita

 

Unes carxofetes.

 

Calamar ver, en pocos sitios se encuentra.

 

Excelente producto, excelente cocción, a disfrutar.

 

Bigotes largos, señal de frescura del genero.

 

A la plancha

Arrocito a banda, guisado por Josefa, de 88 años, me da la sensación de que estoy comiendo en casa de mi abuela, muy  acogedor.

Un buen moscatell seco de la Marina para acompañar la comida. Un regalo de la naturaleza, que Felipe Gutiérrez nos brinda. Un verdadero placer encontrar vinos hechos con cariño. Los años de experiencia se notan. Excelso.

 

La de calabaza la mejor de las tartas. Las demás son mejorables.

Aunque conozco el restaurante de hace tiempo, no deja de sorprenderme, gratamente, encontrar en pleno pueblo de Gata una marisquería de primer nivel. Siempre asocia uno que este tipo de restaurante debe de estar junto al mar, en las Marines, o en las Rotes o en Xàbia, o Calp. Realmente Gata solo está a 8 km del mar, que es nada.
La cuenta para 4 personas ascendió a 182€